El proceso ocurrió... y ella, como era de esperarse, vino a mí.
Pasaron los días y ella aún permanecía allí. Pensé que era por demás extraño... sabía de oídas que estaría durante algún tiempo, pero esto comenzaba a ser embarazoso: no había lugar donde me dejara tranquilo -Hasta estando sólo, ella estaba conmigo-
Su simple presencia era delatora; pues, me recordaba que por un momento participé de su juego... que si creí en su mundo, que si con aquél condenado rompecabezas pudo tenerme en sus garras; en fin, cosas que quería olvidar pronto... pero que lo más pronto posible -y ella no lo hacía ni facil, ni posible-
Avergonzado noté que no se perdía, antes bien, pareciá aferrarse a mí, como si en una psicosis buscara hacerlo perpetuamente; como si quisiera reducir mi mera existencia a estar ahí con ella...
Me propuse ignorar que ella estaba conmigo. Cosa por demás dificil, en virtud de todas las veces que la encontraba, la veía de reojo -o de frente-, con miradas de repudio, de asombro y tal vez en algúna ocasion, de una vaga y condescendencia (que me instaba a dejarla hacer y estar a su antojo).
De algún modo ocurrió -La ignoré-. Una semana pasó y cuando por fin la busqué, mi infeliz delatora no se hallaba... Sólo quedaba el desagradable recuerdo de su fijacion y su penetrante olor incial.
Fue amargo tenerla conmigo, no quiero preservar ni su recuerdo.
No pienso votar de nuevo.
Surge como para generar esa palabra indecisa que se libera por poquitos entre susurros.
miércoles, 29 de julio de 2009
miércoles, 15 de julio de 2009
De dichas presentes, desdichas posteriores
Sergei debería considerarse afortunado. Natasha es menor que el por unos 6 años, y él mismo apenas alcanzaba los 10. Para ella no hay ser en el mundo con una mayor capacidad para asombrarla; él es quien va revelando los secretos de un mundo que ella desconoce casi por completo, al haber pisado tan contadas veces el exterior de la propiedad familiar.
Natasha por supuesto habla y aprenderá pronto a escribir, el punto es que los adultos tienen un mundo aparte del que ella no puede formar parte aún. Él aún comprende el mundo de ella y es su mejor nexo entre ambos frentes. Ella mira con admiración el cómo vaciar un sobre en una jarra puede tornar el agua en colores y sabores increíbles. Debe ser igualmente admirable que él sea capaz de terminar con casi cualquier plato aún antes que cualquier adulto lo haga. Ni qué decir de su capacidad para ir al baño por si sólo, y casi ducharse por sí solo.
Admiración verdadera es la que Natasha siente por Sergei.
Francamente debería sentirse muy dichoso, pues aunque no lo sospecha, dentro de 10 años, su obesidad, su inherente torpeza y conformismo harán que a los ojos de Natasha, Sergei sea, siendo sinceros, despreciable. Su trato desdeñoso y tacito hacia él, no serán claves para él, que sin notarlo apenas sólo se preguntará qué sucede.
Sergei corre el riesgo de nunca enterarse que un trozo inhumano de destino le ha convertido en la pesadilla Kafkiana de apellido Samsa. Natasha llegará al catastrófico clímax, cuando él por juego o torpeza le cuestione si le es motivo de pena.
Ella tras asentir y casi gritar un sí, se volteará y alejará. Él, con el entendimiento suficiente de lo que es una herida de corazón, reptará a su sucia habitacion de bicho, sintiendo en su carne bien aferrada esa ponzoñosa manzana...
Natasha estará entonces muy fastidiada por el asunto, y quizás tarde en volver a dirigirse la palabra. Su mentalidad la demostrará víctima de Él, sin saber que ha cometido un lento, doloroso, horrible y muy deplorable asesinato ya mismo...
Sergei vive ahora mismo, y vive para Natasha. Como dije, debería ser dichoso ahora.
Natasha por supuesto habla y aprenderá pronto a escribir, el punto es que los adultos tienen un mundo aparte del que ella no puede formar parte aún. Él aún comprende el mundo de ella y es su mejor nexo entre ambos frentes. Ella mira con admiración el cómo vaciar un sobre en una jarra puede tornar el agua en colores y sabores increíbles. Debe ser igualmente admirable que él sea capaz de terminar con casi cualquier plato aún antes que cualquier adulto lo haga. Ni qué decir de su capacidad para ir al baño por si sólo, y casi ducharse por sí solo.
Admiración verdadera es la que Natasha siente por Sergei.
Francamente debería sentirse muy dichoso, pues aunque no lo sospecha, dentro de 10 años, su obesidad, su inherente torpeza y conformismo harán que a los ojos de Natasha, Sergei sea, siendo sinceros, despreciable. Su trato desdeñoso y tacito hacia él, no serán claves para él, que sin notarlo apenas sólo se preguntará qué sucede.
Sergei corre el riesgo de nunca enterarse que un trozo inhumano de destino le ha convertido en la pesadilla Kafkiana de apellido Samsa. Natasha llegará al catastrófico clímax, cuando él por juego o torpeza le cuestione si le es motivo de pena.
Ella tras asentir y casi gritar un sí, se volteará y alejará. Él, con el entendimiento suficiente de lo que es una herida de corazón, reptará a su sucia habitacion de bicho, sintiendo en su carne bien aferrada esa ponzoñosa manzana...
Natasha estará entonces muy fastidiada por el asunto, y quizás tarde en volver a dirigirse la palabra. Su mentalidad la demostrará víctima de Él, sin saber que ha cometido un lento, doloroso, horrible y muy deplorable asesinato ya mismo...
Sergei vive ahora mismo, y vive para Natasha. Como dije, debería ser dichoso ahora.
miércoles, 8 de julio de 2009
No era tarde de domingo
Ella daba un último sorbo a su bebida. Cuando se agotó, ella insistió ligeramente en sorber a través de la pajilla; el sonidito acaso considerado grosero le resultaba de lo más divertido. En fin que con las amigas presentes, lo hizo disimuladamente.
Dió un adios mental al paisaje que ante sí veía. Los cascarones con sus centurias a cuestas y las vegetaciones interiores eran como parte de una película. Le gustaban también; le permitían gozar de cerca ese aroma inconfundible de la lluvia cuando comienza a caer: un olor a tierra mojada...
Bajó con su obvia compañía los niveles que la separaban de la calle; eran sólo tres, pero a cada escalón ella encontraba un distinto escenario. Ella había estado en el teatro, pero se preguntaba si la escuela en sí era el gran teatro de su vida, y ella vivía enteramente una mala pasada. Sacudió su cabeza diciendose un implícito "No". Las miradas de las amigas no se hicieron esperar; por suerte habían cosas que aún ahora no le importaban demasiado.
Ella pensaba que no tenía una necesidad real, sino que se hacía solidaria al tomar autobús para el viaje a casa. Caminar no le era un problema, ni siquiera la consabida soledad que ello podría plantearle. Sabía canciones bastante buenas para amenizar su camino y regalarse un concierto que fuese acorde a su enorno inmediato; por otro lado, si lo quería, podía platicar. Sí, platicar era interesante, ella nunca había conseguido decirse nada aburrido a sí misma (cosas tontas tal vez sí...). Para no llamar la atención sin desearlo, casi nunca ponía volúmen a sus conciertos ni charlas, aunque cuando se olvidaba su privacidad, más de un curioso le dedicaba una mirada. Cosa aparte era el hecho de que era bonita, aunque quizás el rostro alegre hacía más por ella que cualquier línea de cosméticos. Pero hoy estaba disimulando el sol de la iniciada tarde bajo una sombra de plástico a la espera de un autobús... tener amigas definitivamente acarreaba consecuencias.
La tarde con sus sombras largas la vio salir de casa, el calor comenzaba a ser soportable y ella lleva una mochila ligera bajo el brazo. Se adivinaba algo de peso ¿Patines? seguramente lo son. Los había ansiado por semanas, y hoy toca estrenarlos.
Le pareció que la costumbre la tenía dominada, se dio cuenta cuando estuvo frente a la inmensa puerta que a diario cruza al llegar a la escuela. Se rió de sí misma y al tener la oportunidad de ver su reflejo con algo de detalle en la ventana de una camioneta se ajustó la banda del cabello y se dijo tonta, recordando su falta de atencion anterior.
Al verse frente al Mar, sintió algo de pena por sí misma. Tantas cosas acontecidas hoy, y quizás importantes para ella, habían tenido un sólo testigo: ella misma. Se colocó una gorra y los patines. Pensó en su tercer piso con vista verde. Antes de pasar a otra cosa se prometió compartir su alma en un futuro próximo.
Cuando el sol apareció: completito, naranja, enorme y hermoso, sin que nube alguna le robara protagonismo, ella decidió que era suficiente melancolía por el resto del día, encontró abrazable al sol y lo imaginó como un redondo globo con helio "no me equivoco tanto" pensó. Riendo por lo bajo, se secó lo que sobraba de las lágrimas que se había dedicado. Enfiló hacia la puesta de sol, y alcanzando velocidad al momento que Bono entonaba "¡Oh you look so beautiful tonight... in the city of blinding lights!" y concentrada en vivir el ocaso, se hizo parte de la dispersa multitud. No pensaba ya sentirse triste, al cabo para el domingo aún faltaban dos días.
Dió un adios mental al paisaje que ante sí veía. Los cascarones con sus centurias a cuestas y las vegetaciones interiores eran como parte de una película. Le gustaban también; le permitían gozar de cerca ese aroma inconfundible de la lluvia cuando comienza a caer: un olor a tierra mojada...
Bajó con su obvia compañía los niveles que la separaban de la calle; eran sólo tres, pero a cada escalón ella encontraba un distinto escenario. Ella había estado en el teatro, pero se preguntaba si la escuela en sí era el gran teatro de su vida, y ella vivía enteramente una mala pasada. Sacudió su cabeza diciendose un implícito "No". Las miradas de las amigas no se hicieron esperar; por suerte habían cosas que aún ahora no le importaban demasiado.
Ella pensaba que no tenía una necesidad real, sino que se hacía solidaria al tomar autobús para el viaje a casa. Caminar no le era un problema, ni siquiera la consabida soledad que ello podría plantearle. Sabía canciones bastante buenas para amenizar su camino y regalarse un concierto que fuese acorde a su enorno inmediato; por otro lado, si lo quería, podía platicar. Sí, platicar era interesante, ella nunca había conseguido decirse nada aburrido a sí misma (cosas tontas tal vez sí...). Para no llamar la atención sin desearlo, casi nunca ponía volúmen a sus conciertos ni charlas, aunque cuando se olvidaba su privacidad, más de un curioso le dedicaba una mirada. Cosa aparte era el hecho de que era bonita, aunque quizás el rostro alegre hacía más por ella que cualquier línea de cosméticos. Pero hoy estaba disimulando el sol de la iniciada tarde bajo una sombra de plástico a la espera de un autobús... tener amigas definitivamente acarreaba consecuencias.
La tarde con sus sombras largas la vio salir de casa, el calor comenzaba a ser soportable y ella lleva una mochila ligera bajo el brazo. Se adivinaba algo de peso ¿Patines? seguramente lo son. Los había ansiado por semanas, y hoy toca estrenarlos.
Le pareció que la costumbre la tenía dominada, se dio cuenta cuando estuvo frente a la inmensa puerta que a diario cruza al llegar a la escuela. Se rió de sí misma y al tener la oportunidad de ver su reflejo con algo de detalle en la ventana de una camioneta se ajustó la banda del cabello y se dijo tonta, recordando su falta de atencion anterior.
Al verse frente al Mar, sintió algo de pena por sí misma. Tantas cosas acontecidas hoy, y quizás importantes para ella, habían tenido un sólo testigo: ella misma. Se colocó una gorra y los patines. Pensó en su tercer piso con vista verde. Antes de pasar a otra cosa se prometió compartir su alma en un futuro próximo.
Cuando el sol apareció: completito, naranja, enorme y hermoso, sin que nube alguna le robara protagonismo, ella decidió que era suficiente melancolía por el resto del día, encontró abrazable al sol y lo imaginó como un redondo globo con helio "no me equivoco tanto" pensó. Riendo por lo bajo, se secó lo que sobraba de las lágrimas que se había dedicado. Enfiló hacia la puesta de sol, y alcanzando velocidad al momento que Bono entonaba "¡Oh you look so beautiful tonight... in the city of blinding lights!" y concentrada en vivir el ocaso, se hizo parte de la dispersa multitud. No pensaba ya sentirse triste, al cabo para el domingo aún faltaban dos días.
viernes, 26 de junio de 2009
the king ain't gonna dance anymore..
Mike, renombrado, llorado, mil veces retratado rey del pop:
que si era grande
que si era pervertido
que si era irrelevante
Da igual:
"Dejad que los fanáticos bloggeen, hablen, critiquen y no dejen estirar la pata a gusto a sus muertos"
En esta era mesiánica donde la crisis dificulta el pan de cada día, donde la irresolución en la investigacion de la muerte de 40 y tantos niños importa tan poco comparada con la del rey del pop.. cuando las reformas a la ley se esperan (e importan) menos que los apabullantes nuevos lanzamientos de la empresa de la manzanita blanca... Cuando el recien llegado sms importa mas que cualquier cosa que me puedas decir ahora tú, que estas a mi lado...
En esta intrascendente, sofisticada, incomunicativa, aletargante y altamente pasiva SOCIEDAD... a la que sustituirle la "o" por la "u" desde el mismo nombre, no suena ya tan pestilente, -ni mucho menos interesa,- mientras siga convenciéndome que el rey del pop es era y será lo máximo (hasta que se nos vaya McCartney o Jagger, para atiborrarnos de Oldies y decir que fueron los mejores...) y antes que la realidad me llame, definitivamente le subiré al volumen a mi i-don´t
Las cosas parecían estar mejor antes de desloquificarse, o al menos no dejaban que la hedionda realidad se impusiera.
¡Ya! Como sea. Murió Jackson; un hombre cantante gringo negro, que no lo era -Ambigua intencion declarada- y a ni modo... ¿esperaban que fuera eterno?
que si era grande
que si era pervertido
que si era irrelevante
Da igual:
"Dejad que los fanáticos bloggeen, hablen, critiquen y no dejen estirar la pata a gusto a sus muertos"
En esta era mesiánica donde la crisis dificulta el pan de cada día, donde la irresolución en la investigacion de la muerte de 40 y tantos niños importa tan poco comparada con la del rey del pop.. cuando las reformas a la ley se esperan (e importan) menos que los apabullantes nuevos lanzamientos de la empresa de la manzanita blanca... Cuando el recien llegado sms importa mas que cualquier cosa que me puedas decir ahora tú, que estas a mi lado...
En esta intrascendente, sofisticada, incomunicativa, aletargante y altamente pasiva SOCIEDAD... a la que sustituirle la "o" por la "u" desde el mismo nombre, no suena ya tan pestilente, -ni mucho menos interesa,- mientras siga convenciéndome que el rey del pop es era y será lo máximo (hasta que se nos vaya McCartney o Jagger, para atiborrarnos de Oldies y decir que fueron los mejores...) y antes que la realidad me llame, definitivamente le subiré al volumen a mi i-don´t
Las cosas parecían estar mejor antes de desloquificarse, o al menos no dejaban que la hedionda realidad se impusiera.
¡Ya! Como sea. Murió Jackson; un hombre cantante gringo negro, que no lo era -Ambigua intencion declarada- y a ni modo... ¿esperaban que fuera eterno?
viernes, 12 de junio de 2009
Entonces desde el estacionamiento
Un minuto de más, eso fue lo que sucedió parqueando el coche.
Recuerdo alguna vez haber oído algo sobre "el lugar y momento exactos..." más allá de los contextos que implicaban los comentarios, la frase era algo como de otro mundo: no podía verla reflejada en otro episodio de mi vida más que bajo la disciplina militar (admito su precisión).
Si entendemos la misma frase sustituyendo "exacto" por "propicio" olvido del todo a los verdecitos (no sin gran alivio) y me dá una extraña sensación de algo que sólo ocurre en manipuladas historias y cuentos de fairies.
Pero eso ha sido, un minuto de más, un simple momento no acustumbrado, el que me llevó a mi pasado, y a una serie de terriblemente precisos recuerdos.
Vi a un chico llamando a la casa de una vecina, y por su edad y aspecto lo encontré de lo más normal entre las cosas que me ha tocado ver. Por no sé qué razón no pude estacionarme de inmediato, y el chico al verme me preguntó por la veci usando el nombre de pila de aquella. Le indiqué la casa frente a él. Tuve el tiempo suficiente para ver que el chico fuera despechado por la evidentemente fastidiada cuñada de la solcitada señorita. "No sabe nada" musitó él, ahogando con una sonrisa de insatisfación una queja de mayores proporciones (lo que yo hubiese hecho).
Ocurrido esto el joven de aspecto bonachón se alejó errante como sin saber si esperar a su compañera (pude suponer que le conocía de la escuela) ó largarse con desparpajo ante la falta de interés de aquella en lo que fuera que esperaba hacer.
Me estacioné y recordé un entonces (no muy lejano a decir verdad), donde aquel chico era yo, y la consecuente negativa era para mí, la compañera que no se hallaba en casa era la mía; y la queja tragada, la puntualidad, el andar errante(ese aún lo cultivo en ocasiones) eran cosa muy mía. Patético me califiqué en aquel "entonces" y sin decirlo me propuse abandonar lo que era.
Por lo visto he tenido éxito: La puntualidad es una mera sugerencia que en cierto días la verdad simplemente no se me da, las quejas me las dan a mí, el que no se halla en casa soy yo, y el vecino de la amiga que califica de patético a alguien más cuando se ve en una situación como la descrita; tambien soy yo.
Luego de calificar como patético al chico me sobrevino una horrible culpa. Es decir, yo fui él. Tuve su confianza en el mundo, fui muchas cosas que ahora, admito con algo de pena, carecen de importancia para mí.
Muchas veces me he dicho que no debo ser siervo ni seguir lo que el mundo espera de mí. Por tanto no puedo menos que frustrarme cuando veo que he caído bien redondo en lo que "ellos" han hecho de mí. Como así es, espero que se aguanten...
Derramaría unas cuantas lágrimas si no fuera por que la gripe ya me ha abandonado. Mientras tanto me seguirá valiendo un cheto.
Recuerdo alguna vez haber oído algo sobre "el lugar y momento exactos..." más allá de los contextos que implicaban los comentarios, la frase era algo como de otro mundo: no podía verla reflejada en otro episodio de mi vida más que bajo la disciplina militar (admito su precisión).
Si entendemos la misma frase sustituyendo "exacto" por "propicio" olvido del todo a los verdecitos (no sin gran alivio) y me dá una extraña sensación de algo que sólo ocurre en manipuladas historias y cuentos de fairies.
Pero eso ha sido, un minuto de más, un simple momento no acustumbrado, el que me llevó a mi pasado, y a una serie de terriblemente precisos recuerdos.
Vi a un chico llamando a la casa de una vecina, y por su edad y aspecto lo encontré de lo más normal entre las cosas que me ha tocado ver. Por no sé qué razón no pude estacionarme de inmediato, y el chico al verme me preguntó por la veci usando el nombre de pila de aquella. Le indiqué la casa frente a él. Tuve el tiempo suficiente para ver que el chico fuera despechado por la evidentemente fastidiada cuñada de la solcitada señorita. "No sabe nada" musitó él, ahogando con una sonrisa de insatisfación una queja de mayores proporciones (lo que yo hubiese hecho).
Ocurrido esto el joven de aspecto bonachón se alejó errante como sin saber si esperar a su compañera (pude suponer que le conocía de la escuela) ó largarse con desparpajo ante la falta de interés de aquella en lo que fuera que esperaba hacer.
Me estacioné y recordé un entonces (no muy lejano a decir verdad), donde aquel chico era yo, y la consecuente negativa era para mí, la compañera que no se hallaba en casa era la mía; y la queja tragada, la puntualidad, el andar errante(ese aún lo cultivo en ocasiones) eran cosa muy mía. Patético me califiqué en aquel "entonces" y sin decirlo me propuse abandonar lo que era.
Por lo visto he tenido éxito: La puntualidad es una mera sugerencia que en cierto días la verdad simplemente no se me da, las quejas me las dan a mí, el que no se halla en casa soy yo, y el vecino de la amiga que califica de patético a alguien más cuando se ve en una situación como la descrita; tambien soy yo.
Luego de calificar como patético al chico me sobrevino una horrible culpa. Es decir, yo fui él. Tuve su confianza en el mundo, fui muchas cosas que ahora, admito con algo de pena, carecen de importancia para mí.
Muchas veces me he dicho que no debo ser siervo ni seguir lo que el mundo espera de mí. Por tanto no puedo menos que frustrarme cuando veo que he caído bien redondo en lo que "ellos" han hecho de mí. Como así es, espero que se aguanten...
Derramaría unas cuantas lágrimas si no fuera por que la gripe ya me ha abandonado. Mientras tanto me seguirá valiendo un cheto.
lunes, 1 de junio de 2009
Desloquificacion
imagínate q de pronto entiendes todo
todo encaja
todo tiene sentido
todo es tan complejo y simple
todo se capta desde un vistazo
todo fluye en constancia
todo es comprendido
y te quedas ahí
maravillándote de ese todo
por… ¿q será? 3 años?
y luego comienzas a extrañar algo q no recuerdas
y poco a poco abandonas aquel todo aquel paraíso
ya no todo brilla tan claro
oyes voces alrededor y te interesas más por las babosadas que dicen, que por las
verdades que puedas tener frente a tus mismos ojos
Finalmente, a los 5 años de entrar en contacto con el todo, consigues olvidarlo, re
aprendes el uso del dinero, a trabajar, vuelves a conocer y tratar a tu familia y así es que
ganas tu salida de un hospital psiquiátrico habiendo sido "rehabilitado" gracias a los
tratamientos y cuidados de la institución…
Vuelves a ser uno más
un prisionero de la piel y de las mentes con seguro para q no vueles alto ni a excesos de
velocidad
sino q vayas a un ritmo predecible
que se te pueda mitigar con películas de ficción e historias de falsos amores
eres bienvenido de vuelta…
Como si nunca te hubieras ido.
Debería ser requisito de salida
haber estado loco al menos una vez en la vida.
todo encaja
todo tiene sentido
todo es tan complejo y simple
todo se capta desde un vistazo
todo fluye en constancia
todo es comprendido
y te quedas ahí
maravillándote de ese todo
por… ¿q será? 3 años?
y luego comienzas a extrañar algo q no recuerdas
y poco a poco abandonas aquel todo aquel paraíso
ya no todo brilla tan claro
oyes voces alrededor y te interesas más por las babosadas que dicen, que por las
verdades que puedas tener frente a tus mismos ojos
Finalmente, a los 5 años de entrar en contacto con el todo, consigues olvidarlo, re
aprendes el uso del dinero, a trabajar, vuelves a conocer y tratar a tu familia y así es que
ganas tu salida de un hospital psiquiátrico habiendo sido "rehabilitado" gracias a los
tratamientos y cuidados de la institución…
Vuelves a ser uno más
un prisionero de la piel y de las mentes con seguro para q no vueles alto ni a excesos de
velocidad
sino q vayas a un ritmo predecible
que se te pueda mitigar con películas de ficción e historias de falsos amores
eres bienvenido de vuelta…
Como si nunca te hubieras ido.
Debería ser requisito de salida
haber estado loco al menos una vez en la vida.
jueves, 28 de mayo de 2009
Naranjas; lunas y soles
Ayer la luna estuvo deslumbrante, vestida como estaba con un conjunto súmamente favorecedor aprovechando su temporal esbeltez, rodeada de un inusual velo de misterio que realzaba sus formas y que permitía distinguir la forma en que irradiaba aquella luz suya que tanto me ha cautivado desde tiempo hace. Debo mencionar que mis exactas palabras para describirla fueron: "una luna menguante salida de un cuento de antes de dormir "
Hoy la vi una vez más y, coqueta se cubrió de nuevo con aquel velo que tanta gracia le otorga, pero su destello era reconociblemente naranja.
Hace dos días descubrí un desconocido sol en el espejo retrovisor y me trasladé al espejo de vanidad de mi asiento en el auto; en cuanto me convencí que no era efecto de mi desvelo o sueño latente, le vi cara a ¿corona...? como sea, lo ví en unas fachas o un atuendo conocido sólo en momentos previos al crepúsculo, es decir, se puso el traje unas 12 horas antes de lo normal.
Por suerte pude sacarle un par de fotos con la cámara del móvil; ya que según parece, al señorito el color naranja brillante le ha apenado y no lo quiere volver a lucir sino hasta después de las 5pm. ¡Vaya por Dios!
Espero que esta confesión alentada por el excesivo calor de los últimos días, permanezca en secreto, no sería algo muy grato oír que se comente por alli a mis espaldas. Asumo que se comprende. Gracias por la discreción...
Hoy la vi una vez más y, coqueta se cubrió de nuevo con aquel velo que tanta gracia le otorga, pero su destello era reconociblemente naranja.
Hace dos días descubrí un desconocido sol en el espejo retrovisor y me trasladé al espejo de vanidad de mi asiento en el auto; en cuanto me convencí que no era efecto de mi desvelo o sueño latente, le vi cara a ¿corona...? como sea, lo ví en unas fachas o un atuendo conocido sólo en momentos previos al crepúsculo, es decir, se puso el traje unas 12 horas antes de lo normal.
Por suerte pude sacarle un par de fotos con la cámara del móvil; ya que según parece, al señorito el color naranja brillante le ha apenado y no lo quiere volver a lucir sino hasta después de las 5pm. ¡Vaya por Dios!
Espero que esta confesión alentada por el excesivo calor de los últimos días, permanezca en secreto, no sería algo muy grato oír que se comente por alli a mis espaldas. Asumo que se comprende. Gracias por la discreción...
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