Mike, renombrado, llorado, mil veces retratado rey del pop:
que si era grande
que si era pervertido
que si era irrelevante
Da igual:
"Dejad que los fanáticos bloggeen, hablen, critiquen y no dejen estirar la pata a gusto a sus muertos"
En esta era mesiánica donde la crisis dificulta el pan de cada día, donde la irresolución en la investigacion de la muerte de 40 y tantos niños importa tan poco comparada con la del rey del pop.. cuando las reformas a la ley se esperan (e importan) menos que los apabullantes nuevos lanzamientos de la empresa de la manzanita blanca... Cuando el recien llegado sms importa mas que cualquier cosa que me puedas decir ahora tú, que estas a mi lado...
En esta intrascendente, sofisticada, incomunicativa, aletargante y altamente pasiva SOCIEDAD... a la que sustituirle la "o" por la "u" desde el mismo nombre, no suena ya tan pestilente, -ni mucho menos interesa,- mientras siga convenciéndome que el rey del pop es era y será lo máximo (hasta que se nos vaya McCartney o Jagger, para atiborrarnos de Oldies y decir que fueron los mejores...) y antes que la realidad me llame, definitivamente le subiré al volumen a mi i-don´t
Las cosas parecían estar mejor antes de desloquificarse, o al menos no dejaban que la hedionda realidad se impusiera.
¡Ya! Como sea. Murió Jackson; un hombre cantante gringo negro, que no lo era -Ambigua intencion declarada- y a ni modo... ¿esperaban que fuera eterno?
Surge como para generar esa palabra indecisa que se libera por poquitos entre susurros.
viernes, 26 de junio de 2009
viernes, 12 de junio de 2009
Entonces desde el estacionamiento
Un minuto de más, eso fue lo que sucedió parqueando el coche.
Recuerdo alguna vez haber oído algo sobre "el lugar y momento exactos..." más allá de los contextos que implicaban los comentarios, la frase era algo como de otro mundo: no podía verla reflejada en otro episodio de mi vida más que bajo la disciplina militar (admito su precisión).
Si entendemos la misma frase sustituyendo "exacto" por "propicio" olvido del todo a los verdecitos (no sin gran alivio) y me dá una extraña sensación de algo que sólo ocurre en manipuladas historias y cuentos de fairies.
Pero eso ha sido, un minuto de más, un simple momento no acustumbrado, el que me llevó a mi pasado, y a una serie de terriblemente precisos recuerdos.
Vi a un chico llamando a la casa de una vecina, y por su edad y aspecto lo encontré de lo más normal entre las cosas que me ha tocado ver. Por no sé qué razón no pude estacionarme de inmediato, y el chico al verme me preguntó por la veci usando el nombre de pila de aquella. Le indiqué la casa frente a él. Tuve el tiempo suficiente para ver que el chico fuera despechado por la evidentemente fastidiada cuñada de la solcitada señorita. "No sabe nada" musitó él, ahogando con una sonrisa de insatisfación una queja de mayores proporciones (lo que yo hubiese hecho).
Ocurrido esto el joven de aspecto bonachón se alejó errante como sin saber si esperar a su compañera (pude suponer que le conocía de la escuela) ó largarse con desparpajo ante la falta de interés de aquella en lo que fuera que esperaba hacer.
Me estacioné y recordé un entonces (no muy lejano a decir verdad), donde aquel chico era yo, y la consecuente negativa era para mí, la compañera que no se hallaba en casa era la mía; y la queja tragada, la puntualidad, el andar errante(ese aún lo cultivo en ocasiones) eran cosa muy mía. Patético me califiqué en aquel "entonces" y sin decirlo me propuse abandonar lo que era.
Por lo visto he tenido éxito: La puntualidad es una mera sugerencia que en cierto días la verdad simplemente no se me da, las quejas me las dan a mí, el que no se halla en casa soy yo, y el vecino de la amiga que califica de patético a alguien más cuando se ve en una situación como la descrita; tambien soy yo.
Luego de calificar como patético al chico me sobrevino una horrible culpa. Es decir, yo fui él. Tuve su confianza en el mundo, fui muchas cosas que ahora, admito con algo de pena, carecen de importancia para mí.
Muchas veces me he dicho que no debo ser siervo ni seguir lo que el mundo espera de mí. Por tanto no puedo menos que frustrarme cuando veo que he caído bien redondo en lo que "ellos" han hecho de mí. Como así es, espero que se aguanten...
Derramaría unas cuantas lágrimas si no fuera por que la gripe ya me ha abandonado. Mientras tanto me seguirá valiendo un cheto.
Recuerdo alguna vez haber oído algo sobre "el lugar y momento exactos..." más allá de los contextos que implicaban los comentarios, la frase era algo como de otro mundo: no podía verla reflejada en otro episodio de mi vida más que bajo la disciplina militar (admito su precisión).
Si entendemos la misma frase sustituyendo "exacto" por "propicio" olvido del todo a los verdecitos (no sin gran alivio) y me dá una extraña sensación de algo que sólo ocurre en manipuladas historias y cuentos de fairies.
Pero eso ha sido, un minuto de más, un simple momento no acustumbrado, el que me llevó a mi pasado, y a una serie de terriblemente precisos recuerdos.
Vi a un chico llamando a la casa de una vecina, y por su edad y aspecto lo encontré de lo más normal entre las cosas que me ha tocado ver. Por no sé qué razón no pude estacionarme de inmediato, y el chico al verme me preguntó por la veci usando el nombre de pila de aquella. Le indiqué la casa frente a él. Tuve el tiempo suficiente para ver que el chico fuera despechado por la evidentemente fastidiada cuñada de la solcitada señorita. "No sabe nada" musitó él, ahogando con una sonrisa de insatisfación una queja de mayores proporciones (lo que yo hubiese hecho).
Ocurrido esto el joven de aspecto bonachón se alejó errante como sin saber si esperar a su compañera (pude suponer que le conocía de la escuela) ó largarse con desparpajo ante la falta de interés de aquella en lo que fuera que esperaba hacer.
Me estacioné y recordé un entonces (no muy lejano a decir verdad), donde aquel chico era yo, y la consecuente negativa era para mí, la compañera que no se hallaba en casa era la mía; y la queja tragada, la puntualidad, el andar errante(ese aún lo cultivo en ocasiones) eran cosa muy mía. Patético me califiqué en aquel "entonces" y sin decirlo me propuse abandonar lo que era.
Por lo visto he tenido éxito: La puntualidad es una mera sugerencia que en cierto días la verdad simplemente no se me da, las quejas me las dan a mí, el que no se halla en casa soy yo, y el vecino de la amiga que califica de patético a alguien más cuando se ve en una situación como la descrita; tambien soy yo.
Luego de calificar como patético al chico me sobrevino una horrible culpa. Es decir, yo fui él. Tuve su confianza en el mundo, fui muchas cosas que ahora, admito con algo de pena, carecen de importancia para mí.
Muchas veces me he dicho que no debo ser siervo ni seguir lo que el mundo espera de mí. Por tanto no puedo menos que frustrarme cuando veo que he caído bien redondo en lo que "ellos" han hecho de mí. Como así es, espero que se aguanten...
Derramaría unas cuantas lágrimas si no fuera por que la gripe ya me ha abandonado. Mientras tanto me seguirá valiendo un cheto.
lunes, 1 de junio de 2009
Desloquificacion
imagínate q de pronto entiendes todo
todo encaja
todo tiene sentido
todo es tan complejo y simple
todo se capta desde un vistazo
todo fluye en constancia
todo es comprendido
y te quedas ahí
maravillándote de ese todo
por… ¿q será? 3 años?
y luego comienzas a extrañar algo q no recuerdas
y poco a poco abandonas aquel todo aquel paraíso
ya no todo brilla tan claro
oyes voces alrededor y te interesas más por las babosadas que dicen, que por las
verdades que puedas tener frente a tus mismos ojos
Finalmente, a los 5 años de entrar en contacto con el todo, consigues olvidarlo, re
aprendes el uso del dinero, a trabajar, vuelves a conocer y tratar a tu familia y así es que
ganas tu salida de un hospital psiquiátrico habiendo sido "rehabilitado" gracias a los
tratamientos y cuidados de la institución…
Vuelves a ser uno más
un prisionero de la piel y de las mentes con seguro para q no vueles alto ni a excesos de
velocidad
sino q vayas a un ritmo predecible
que se te pueda mitigar con películas de ficción e historias de falsos amores
eres bienvenido de vuelta…
Como si nunca te hubieras ido.
Debería ser requisito de salida
haber estado loco al menos una vez en la vida.
todo encaja
todo tiene sentido
todo es tan complejo y simple
todo se capta desde un vistazo
todo fluye en constancia
todo es comprendido
y te quedas ahí
maravillándote de ese todo
por… ¿q será? 3 años?
y luego comienzas a extrañar algo q no recuerdas
y poco a poco abandonas aquel todo aquel paraíso
ya no todo brilla tan claro
oyes voces alrededor y te interesas más por las babosadas que dicen, que por las
verdades que puedas tener frente a tus mismos ojos
Finalmente, a los 5 años de entrar en contacto con el todo, consigues olvidarlo, re
aprendes el uso del dinero, a trabajar, vuelves a conocer y tratar a tu familia y así es que
ganas tu salida de un hospital psiquiátrico habiendo sido "rehabilitado" gracias a los
tratamientos y cuidados de la institución…
Vuelves a ser uno más
un prisionero de la piel y de las mentes con seguro para q no vueles alto ni a excesos de
velocidad
sino q vayas a un ritmo predecible
que se te pueda mitigar con películas de ficción e historias de falsos amores
eres bienvenido de vuelta…
Como si nunca te hubieras ido.
Debería ser requisito de salida
haber estado loco al menos una vez en la vida.
jueves, 28 de mayo de 2009
Naranjas; lunas y soles
Ayer la luna estuvo deslumbrante, vestida como estaba con un conjunto súmamente favorecedor aprovechando su temporal esbeltez, rodeada de un inusual velo de misterio que realzaba sus formas y que permitía distinguir la forma en que irradiaba aquella luz suya que tanto me ha cautivado desde tiempo hace. Debo mencionar que mis exactas palabras para describirla fueron: "una luna menguante salida de un cuento de antes de dormir "
Hoy la vi una vez más y, coqueta se cubrió de nuevo con aquel velo que tanta gracia le otorga, pero su destello era reconociblemente naranja.
Hace dos días descubrí un desconocido sol en el espejo retrovisor y me trasladé al espejo de vanidad de mi asiento en el auto; en cuanto me convencí que no era efecto de mi desvelo o sueño latente, le vi cara a ¿corona...? como sea, lo ví en unas fachas o un atuendo conocido sólo en momentos previos al crepúsculo, es decir, se puso el traje unas 12 horas antes de lo normal.
Por suerte pude sacarle un par de fotos con la cámara del móvil; ya que según parece, al señorito el color naranja brillante le ha apenado y no lo quiere volver a lucir sino hasta después de las 5pm. ¡Vaya por Dios!
Espero que esta confesión alentada por el excesivo calor de los últimos días, permanezca en secreto, no sería algo muy grato oír que se comente por alli a mis espaldas. Asumo que se comprende. Gracias por la discreción...
Hoy la vi una vez más y, coqueta se cubrió de nuevo con aquel velo que tanta gracia le otorga, pero su destello era reconociblemente naranja.
Hace dos días descubrí un desconocido sol en el espejo retrovisor y me trasladé al espejo de vanidad de mi asiento en el auto; en cuanto me convencí que no era efecto de mi desvelo o sueño latente, le vi cara a ¿corona...? como sea, lo ví en unas fachas o un atuendo conocido sólo en momentos previos al crepúsculo, es decir, se puso el traje unas 12 horas antes de lo normal.
Por suerte pude sacarle un par de fotos con la cámara del móvil; ya que según parece, al señorito el color naranja brillante le ha apenado y no lo quiere volver a lucir sino hasta después de las 5pm. ¡Vaya por Dios!
Espero que esta confesión alentada por el excesivo calor de los últimos días, permanezca en secreto, no sería algo muy grato oír que se comente por alli a mis espaldas. Asumo que se comprende. Gracias por la discreción...
viernes, 8 de mayo de 2009
De Muletas, Transportes y Cortesías; aquí no se habla.
Hace no mucho, tuve que responder a la pregunta "¿En qué andas?" y no se refería al medio de transporte que utilizo... era para saber a qué me dedicaba. El punto es que no había tenido antes, intención de responder a esa pregunta con toda honestidad. Lo común es cuando pregunta alguien "¿Cómo te va?", y en una glorioso santiamén podemos mandarlo severamente a la fregada con un rebuscadamente inválido "bién" por toda cortesía y respuesta.
Hace unos 5 meses una amiga (algo necia ya), mencionaba acaloradamente la necesidad de hablar sin muletillas en la vida diaria. Que yo supiera, las muletillas son esas palabrillas (jaja ya sonaré a Flanders) innecesarias que se cuelan en el flujo de nuestro discurso, demostrando nuestros breves accesos neuróticos y entorpeciendo bastante el curso del habla, bueno, este, supongo que eso son, porque, bueno, eso fue lo que me han dicho...
Dejando de lado la igualmente innecesaria estupidez que recién escribí; como dije, eso era lo que yo tenía entendido por muletillas. Mi amiga me aclaró que los monosílabos y las palabras que por motivos nulos han sido implantados en nuestra forma de hablar, a menos que consideres las cortesías un motivo verdadero... son muletillas igualmente, sólo que esas no las discriminamos, porque fueron creadas para ser bien vistas y es tremendamente dificil deshacerse de ellas, ya que parecieran venir desde que mamamos por primera ocasion del pecho materno.
¿Y que si es dificil? ¡Vaya si no! Recuerdo en otra ocasion, una dama adulta que por un asunto de trabajo social pretendía fraternizar conmigo, me dijo que ignorara decirle DOÑA M... y le hablara por su nombre de pila. Basta decir que en ese momento aquello me hizo caerme de espaldas (o al menos pensarlo). Como carajos se espera que abandone una práctica por la que me han felicitado, aplaudido, y en fin, recompensado y reforzado de centenares de formas desde antes que supiera el axioma del 1+1=2.
Lo anterior me recuerda a una de esas creativas canciones (no puedo encontrar un calificativo más adecuado) que de alguna forma conozco y tarareo sin saber realmente porqué lo hago. La canción dice "no se puede corregir a la naturaleza, árbol que crece torcido, jamás sutronco endereza." me parece que la cancion se llama "el gran varón"... y es una realidad lo dificil de esta clase de condicionamientos y lo profundo de su apego dentro de la psique humana, pero de que se puede ignorarlos, se puede. Conozco casos vivos que lo demuestran.
De algún modo respondí a esa pregunta. Es más que obvio que la respuesta se da por sí sola, cuando hago un sencillo recordatorio de mis actividades a lo largo del mes. Lo inusual de "¿En qué andas?" es que casi nadie pregunta, ni espera conocer la respuesta a eso. Mencionar la escuela y algún dilema o problema con ella, resultaría perfectamente normal, mas no correcto, pues se evade la pregunta; y esto es enmascarar mis acciones ante alguien más. Si no tengo pudor de ocultarle a otros lo que hago, ¿qué me señala que no genero reservas para revelarme a mí mismo lo que hago? Probablemente, querido lector o lectora, en este punto ya las referencias te habran hartado, la ironía quizás atractiva del inicio de la nota se haya desvanecido, y el imprudencial uso de palabras esté dejando de hacer efecto en tí. Pero si algo de lo que decía este mismo párrafo antes de dirigirme a tí personalmente, te suena conocido, entonces eres bienvenido a mi mundo.
La falta de confianza y certeza es un gran mal de nuestro tiempo. Desafortunadamente, en todo hay oportunidad para hacer negocios, y esto no excluye a este mentado malestar. Confiar en las personas puede ser arriesgado, confiar en Dios puede ser seguro, si se lo cree con vehemencia, pero creer en uno es vital, y no sólo para seguir existiendo, sino para Vivir.
Sigo odiando a Facebook, pero ayer coqueteé con él. Le dedico media sonrisa, traicionera y falsa, pero sonrisa al fin.
Hace unos 5 meses una amiga (algo necia ya), mencionaba acaloradamente la necesidad de hablar sin muletillas en la vida diaria. Que yo supiera, las muletillas son esas palabrillas (jaja ya sonaré a Flanders) innecesarias que se cuelan en el flujo de nuestro discurso, demostrando nuestros breves accesos neuróticos y entorpeciendo bastante el curso del habla, bueno, este, supongo que eso son, porque, bueno, eso fue lo que me han dicho...
Dejando de lado la igualmente innecesaria estupidez que recién escribí; como dije, eso era lo que yo tenía entendido por muletillas. Mi amiga me aclaró que los monosílabos y las palabras que por motivos nulos han sido implantados en nuestra forma de hablar, a menos que consideres las cortesías un motivo verdadero... son muletillas igualmente, sólo que esas no las discriminamos, porque fueron creadas para ser bien vistas y es tremendamente dificil deshacerse de ellas, ya que parecieran venir desde que mamamos por primera ocasion del pecho materno.
¿Y que si es dificil? ¡Vaya si no! Recuerdo en otra ocasion, una dama adulta que por un asunto de trabajo social pretendía fraternizar conmigo, me dijo que ignorara decirle DOÑA M... y le hablara por su nombre de pila. Basta decir que en ese momento aquello me hizo caerme de espaldas (o al menos pensarlo). Como carajos se espera que abandone una práctica por la que me han felicitado, aplaudido, y en fin, recompensado y reforzado de centenares de formas desde antes que supiera el axioma del 1+1=2.
Lo anterior me recuerda a una de esas creativas canciones (no puedo encontrar un calificativo más adecuado) que de alguna forma conozco y tarareo sin saber realmente porqué lo hago. La canción dice "no se puede corregir a la naturaleza, árbol que crece torcido, jamás sutronco endereza." me parece que la cancion se llama "el gran varón"... y es una realidad lo dificil de esta clase de condicionamientos y lo profundo de su apego dentro de la psique humana, pero de que se puede ignorarlos, se puede. Conozco casos vivos que lo demuestran.
De algún modo respondí a esa pregunta. Es más que obvio que la respuesta se da por sí sola, cuando hago un sencillo recordatorio de mis actividades a lo largo del mes. Lo inusual de "¿En qué andas?" es que casi nadie pregunta, ni espera conocer la respuesta a eso. Mencionar la escuela y algún dilema o problema con ella, resultaría perfectamente normal, mas no correcto, pues se evade la pregunta; y esto es enmascarar mis acciones ante alguien más. Si no tengo pudor de ocultarle a otros lo que hago, ¿qué me señala que no genero reservas para revelarme a mí mismo lo que hago? Probablemente, querido lector o lectora, en este punto ya las referencias te habran hartado, la ironía quizás atractiva del inicio de la nota se haya desvanecido, y el imprudencial uso de palabras esté dejando de hacer efecto en tí. Pero si algo de lo que decía este mismo párrafo antes de dirigirme a tí personalmente, te suena conocido, entonces eres bienvenido a mi mundo.
La falta de confianza y certeza es un gran mal de nuestro tiempo. Desafortunadamente, en todo hay oportunidad para hacer negocios, y esto no excluye a este mentado malestar. Confiar en las personas puede ser arriesgado, confiar en Dios puede ser seguro, si se lo cree con vehemencia, pero creer en uno es vital, y no sólo para seguir existiendo, sino para Vivir.
Sigo odiando a Facebook, pero ayer coqueteé con él. Le dedico media sonrisa, traicionera y falsa, pero sonrisa al fin.
lunes, 4 de mayo de 2009
Inverosimilitudes Crónicas
Día y noche escuchando recomendaciones... si me sirviera una sopa de letras vería ahi mismo escritas las conductas anti-influenza.
En una reacción emergente, busco trascender de esta angustiosa situación que, sin desearlo ni aceptarlo siquiera, me envuelve. Como si fuese apurando las condiciones para llegar al inevitable fin de la vida.
Desde hace ya tiempo, tengo presente que el fin de la vida, me refiero a lo que le da término; es la muerte, vivo para morir, es quizás la única certeza que tendré en mi vida: mi propia muerte. Dándo validez a esta innegable realidad, es que me tranquiliza enormemente pensar en mi estado de salud. Como si fuese importante.
Miles de correos han afirmado que la vida no se mide en segundos, sino en instantes que quitan el aliento. Quisiera creerlo.
Si de mi dependiera, desde que el Sr. Calderón declaró emergencia y cese de actividades, me hubiese largado al DF. Ver por mis propios ojos (o las odiosamente necesarias micas que se anteponen a ellos) los vacíos sin precedentes y la bella lunática conducta antinatural de los capitalinos. Qué busco? el peligro? las vistas? desafiar las reglas? infortunadamente, creo que debería estar ahi para saberlo, si existe alguna forma de saberlo realmente. En tanto, como para el resto de los casos; los más probable es que quien sabe.
Perder unos lentes puede dar algo de pena si pensamos en el dinero o la funcion que nos servían; pero si en verdad nunca los deseamos (mi caso), la pena es que no haya pena. La pena sería estar en una abierta desfachatez.
Un temor me aqueja, el temor más grande que noto, es el no saber. Desde pequeño, en la oscuridad, la falta de luz no era mi miedo, sino el no saber qué, dentro de las sombras...
Mi pecho se ensancha temeroso. Hay dos cosas que me llaman demasiado. Una de ellas es la belleza que es ubicable en casi cualquier sitio. La otra es el peligro. Si las conjugas, me vuelvo loco... qué más da?
Debería ser un requisito para abandonar la vida... haber sido loco por lo menos una vez en la vida.
Pero que de un domingo a un lunes lo haga todo mi país? Cómo carajos no me voy a sentir ofendido?
Odio Facebook.
sin más palabras.
En una reacción emergente, busco trascender de esta angustiosa situación que, sin desearlo ni aceptarlo siquiera, me envuelve. Como si fuese apurando las condiciones para llegar al inevitable fin de la vida.
Desde hace ya tiempo, tengo presente que el fin de la vida, me refiero a lo que le da término; es la muerte, vivo para morir, es quizás la única certeza que tendré en mi vida: mi propia muerte. Dándo validez a esta innegable realidad, es que me tranquiliza enormemente pensar en mi estado de salud. Como si fuese importante.
Miles de correos han afirmado que la vida no se mide en segundos, sino en instantes que quitan el aliento. Quisiera creerlo.
Si de mi dependiera, desde que el Sr. Calderón declaró emergencia y cese de actividades, me hubiese largado al DF. Ver por mis propios ojos (o las odiosamente necesarias micas que se anteponen a ellos) los vacíos sin precedentes y la bella lunática conducta antinatural de los capitalinos. Qué busco? el peligro? las vistas? desafiar las reglas? infortunadamente, creo que debería estar ahi para saberlo, si existe alguna forma de saberlo realmente. En tanto, como para el resto de los casos; los más probable es que quien sabe.
Perder unos lentes puede dar algo de pena si pensamos en el dinero o la funcion que nos servían; pero si en verdad nunca los deseamos (mi caso), la pena es que no haya pena. La pena sería estar en una abierta desfachatez.
Un temor me aqueja, el temor más grande que noto, es el no saber. Desde pequeño, en la oscuridad, la falta de luz no era mi miedo, sino el no saber qué, dentro de las sombras...
Mi pecho se ensancha temeroso. Hay dos cosas que me llaman demasiado. Una de ellas es la belleza que es ubicable en casi cualquier sitio. La otra es el peligro. Si las conjugas, me vuelvo loco... qué más da?
Debería ser un requisito para abandonar la vida... haber sido loco por lo menos una vez en la vida.
Pero que de un domingo a un lunes lo haga todo mi país? Cómo carajos no me voy a sentir ofendido?
Odio Facebook.
sin más palabras.
martes, 10 de febrero de 2009
Carta al Jefe/ feb//2009
J...
Hola, ¡qué onda! sé qué me conoces de todas maneras, y que escribir estas líneas son pura audacia. Aún así me urge declarar que siento unas regresiones o retrocesos en mi forma de ser. Para que te hagas una idea, me he estado sintiendo como en aquellos días en que todo es nuevo y conocido; aquellos días en que todo es (y era) ajeno e irremediablemente propio, aquellos días en que nisiquiera el espejo podría describir mi aspecto.
Me convenzo cada vez más que esos estados supuestos que llamamos (alcanzamos) "avances", son un simple cambio de fase, para casi cualquier situación. Si dichas fases son cíclicas, entonces me explico un montón de cosas...
Si mirar como loco al cielo en noches de luna bella, y desenrredar la canción que el viento teje susurrando a través de las ramas de un árbol, o disfrutar imbecilmente el frío matutino, son pruebas de insanía, me declaro mil veces culpable.
Entiendo que siempre me entiendas, aunque no entiendo cómo. Sé que me amas, aunque me cuesta entender últimamente, que el universo no comience después de mi nariz, sino en tí, y en tí mismo tome fin. Me cuesta creer cuando busco soñar...
Mi mundo está mal, necesita, sufre, sangra por ser reconfigurado... busco algo que me explique todo y me deje con suficientes dudas para seguir vivo uno que otro instante más, para entonces, seguir viviendo y ocupándome de sutilezas, como solía ser.
Extrañaba cosas, extraño situaciones, y extrañaré personas. Pero nunca me confundo tanto como cuando me extraño (me captas, ¿verdad?, porque yo no... y es menester que alguien lo haga). Para "cuando pase el temblor", la señal que de él me libre quedará grabada en piedra en mí. Sé que harás el favor de hacer de ella una obra escultórica, gracias por adelantado.
Una cosa más, ¿podría llorar de vez en cuando? Según parece, con lágrimas, es un poco más ligero vivir.
Hola, ¡qué onda! sé qué me conoces de todas maneras, y que escribir estas líneas son pura audacia. Aún así me urge declarar que siento unas regresiones o retrocesos en mi forma de ser. Para que te hagas una idea, me he estado sintiendo como en aquellos días en que todo es nuevo y conocido; aquellos días en que todo es (y era) ajeno e irremediablemente propio, aquellos días en que nisiquiera el espejo podría describir mi aspecto.
Me convenzo cada vez más que esos estados supuestos que llamamos (alcanzamos) "avances", son un simple cambio de fase, para casi cualquier situación. Si dichas fases son cíclicas, entonces me explico un montón de cosas...
Si mirar como loco al cielo en noches de luna bella, y desenrredar la canción que el viento teje susurrando a través de las ramas de un árbol, o disfrutar imbecilmente el frío matutino, son pruebas de insanía, me declaro mil veces culpable.
Entiendo que siempre me entiendas, aunque no entiendo cómo. Sé que me amas, aunque me cuesta entender últimamente, que el universo no comience después de mi nariz, sino en tí, y en tí mismo tome fin. Me cuesta creer cuando busco soñar...
Mi mundo está mal, necesita, sufre, sangra por ser reconfigurado... busco algo que me explique todo y me deje con suficientes dudas para seguir vivo uno que otro instante más, para entonces, seguir viviendo y ocupándome de sutilezas, como solía ser.
Extrañaba cosas, extraño situaciones, y extrañaré personas. Pero nunca me confundo tanto como cuando me extraño (me captas, ¿verdad?, porque yo no... y es menester que alguien lo haga). Para "cuando pase el temblor", la señal que de él me libre quedará grabada en piedra en mí. Sé que harás el favor de hacer de ella una obra escultórica, gracias por adelantado.
Una cosa más, ¿podría llorar de vez en cuando? Según parece, con lágrimas, es un poco más ligero vivir.
Siempre Tuyo
Lútz
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